
El técnico Andueza y Velasco hablan de los objetivos del club.
Independiente debutó con un revés en el Provincial, pero lo hizo luchando hasta el final ante un adversario que siempre es candidato, Alberdi.
El «rojo», sin embargo, más allá de sus aspiraciones de llegar lo más arriba posible, tiene un horizonte más amplio en su participación: darles mayor fogueo a los jugadores que son producto de su cantera e insertarlos de a poco en el equipo superior.
El entrenador principal, Facundo Andueza, lo ratifica en el comienzo de la charla con LA GACETA. «La dirigencia nos habló y por eso se ha planteado como objetivo central que vayamos fogueando a nuestros chicos (por ejemplo, López, Rebellato, Malkind y Corbalán). Hay que darles la oportunidad que merecen porque en el futuro van a ser la base del equipo de Primera», señaló el técnico.
El torneo ya está en marcha y en el «rojo» quedaron lamentando la derrota, atribuída a las propias fallas en el cierre. «Lo perdimos nosotros», fue el comentario de Jorge Alurralde, asistente de Andueza.
El DT afirma que su formación llegó, en lo táctico y en lo físico, ocho puntos al campeonato. «Algunas lesiones (las de Luis Ortiz, Miguel Díaz, Carlos Barros, Esteban Velasco) nos complicaron un poco, pero estamos para dar pelea», cerró.
Según Esteban Velasco, volvió al club en el que se siente como en su casa. «La gente es muy buena, me tratan de maravillas… Y hay un grupo humano muy unido, tanto dentro como fuera de la cancha -indicó-. El trabajo ahora apunta, más que nada, a que los juveniles se afirmen en Primera.
Por supuesto, nosotros tenemos que respaldarlos con nuestra experiencia. La idea de juego es tratar de correr y correr; y hacernos más fuertes atrás. Vamos a tratar de plasmarlo en el resto del torneo».
Una ceremonia con matices emotivos:
En Independiente fluyeron las emociones y los recuerdos. El club, que estrenó oficialmente su piso de parqué, decidió realizar un homenaje a los planteles y a los dirigentes que consiguieron los campeonatos asociativos en 1982, 1984 (ambos dirigidos por Fernando Moyano) y en 1989 (conducido por Héctor Barrionuevo y Juan Luis Pérez).

El reencuentro entre jugadores y directivos se conjugó en abrazos interminables y en anécdotas sabrosas. «Lo que vivimos entonces y este reconocimiento del club será inolvidable para todos nosotros», resumió el salteño Abdo Angel, un gran jugador y símbolo de los «rojos».

En la ceremonia le fue entregada a Eduardo Andjel, que fue presidente, una camiseta que lleva su nombre en el dorsal. Y la sorpresa mayor llegó con el descubrimiento de tres grandes murales con las fotos de aquellos equipos.
Nota: LA GACETA
