🏀 Un caso muy particular: Desde niños, Ignacio y Conrado Echevarría hicieron una vida deportiva

GEMELOS Y COMPAÑEROS. Conrado Echevarría (7) e Ignacio Echevarría (4), ya se dieron el gusto de defender los colores de la selección de Tucumán. A su vez, son fundamentales en la estructura de Estudiantes

Los gemelos Echevarría nacieron el 5 de diciembre de 1998 con una diferencia de tres minutos. Ignacio nació a las 8.55 con 1.700 gramos, mientras que Conrado fue el segundo, con 2.200 gramos. Como fueron ochomesinos, pasaron varios días en neonatología hasta llegar al peso indicado por los médicos. Por supuesto que sus llegadas significaron una revolución en la familia y cambió por completo la vida de mamá, Alejandra Rivadeneira, y de papá, Sergio Echevarría.

Veintidós años después, “Nacho” y “Conra” viven un gran presente en Estudiantes, en el que a veces empiezan en el quinteto inicial, y en otras aportan su juego desde el banco. “La Cebra” con un plantel made in Tucumán disputó con buenos resultados la Conferencia Norte de la Liga Argentina de Basquet (segunda categoría a nivel nacional) en su primera temporada.

EL DIEZ. Conrado Echevarría intenta penetrar al aro mientras un compañero hace la cortina. Según su hermano, “Conra” es más completo.

En sus inicios, mientras asistían a Escuela de Agricultura y Sacarotecnia, jugaban al fútbol en la categoría 98 de San Martín. Uno era lateral por izquierda, el otro volante central. Al cumplir 14 años dejaron la pelota de fútbol por la de básquet. Eso los llevó a recalar en Estudiantes, que a su vez les abrió las puertas del club Totoras, de Santa Fe, en donde jugaron por tres años.

“Es muy loco ser gemelos. Siempre lo hablamos con mi hermano. Por ahí uno sin decirlo ya sabe lo que va a decir el otro. Somos unidos y hacemos todo juntos. La pregunta que siempre nos hicimos es a quiénes salimos altos (miden 1,95 metro). Mis padres son de estatura normal y en la familia no hay personas altas. Ojalá que podamos a llegar a medir dos metros, pero ya es muy difícil por nuestra edad”, analizó Conrado.

Anécdotas

“El fútbol era nuestra pasión más allá de que mi papá (Sergio jugó en Estudiantes al básquet toda su vida) nos llevaba a verlo jugar. Además, vive a una cuadra del club (hoy es el presidente), pero nos gusta jugar a todos los deportes, somos habilidosos. En los intercolegiales lo hacíamos en vóley y en hándbol también. Los dos somos derechos para tirar, y zurdos para patear”, agregó Conrado.

Cuenta el hermano menor que hasta la secundaria nadie era capaz de identificar a uno y otro. “Me acuerdo en un partido, cuando jugábamos juntos, se confundían para marcarnos. Y una vez un rival nos pidió que nos tiñamos el pelo, así nos diferenciaba. Nos reímos mucho”, señaló.

Los objetivos que tienen los hermanos es llegar con el básquet a lo más alto posible jugando en un excelente nivel. “En lo humano buscamos seguir creciendo día a día como personas. Estudiantes fue un cambio grandísimo en nuestras vidas, y lo de Santa fe también” dijo sobre su primera experiencia fuera de casa.

En su casa

“Estudiantes es nuestra segunda casa. Es en el lugar donde más aprendí, donde fui muy feliz y lo sigo siendo. En este momento me viene a la mente el tercer partido de la final con Belgrano en nuestra cancha y se me pone piel de gallina”, recordó “Conra”, que también agradeció haber tenido como técnico Gabriel Albornoz.

“Para el equipo fue fundamental la llegada de él. Nos da mucha confianza y eso es muy importante”, dijo el hermano menor.

El Echevarría mayor (sólo por minutos), recuerda muchas anécdotas junto con su hermano a lo largo de su vida. “Un día rendíamos las valencias de química y Conrado era el más estudioso, sabía todo. Yo más o menos. Él se había sacado diez en la materia. Entonces tenía que rendir yo. Le di mi buzo y cuando el profesor me llama por mi nombre pasa él. Todos los compañeros del curso se reían. Entonces pensé que se iba a dar cuenta, pero no… se sacó 9. Aprobé gracias a él”, cuanta entre risas “Nacho”.

EL DIEZ. Conrado Echevarría intenta penetrar al aro mientras un compañero hace la cortina. Según su hermano, “Conra” es más completo.

El cambio de disciplina, pasaron de fútbol a básquet, se dio por un tema de horarios. “Disfruté del fútbol, amábamos ese deporte, viajamos por distinto lugares del país, hasta nos dimos el gusto de jugar en Brasil. Pero por el horario escolar tuvieron que hacer un cambio de 180 grados ya que no se podía entrenar a la siesta. “Justo ese año San Martín puso básquet, nos probamos y nos enamoramos de esta disciplina”, explica Ignacio. Durante dos años defendieron los colores del “Santo” y se dio el traspaso a Estudiantes. “Desde que llegamos a ‘La Cebra’ nuestra carrera fue ascendente. Jugamos en el U17 con Tucumán y en U19. Luego partimos al club Tostado (Santa Fe), de cuya gente quedamos muy agradecidos. Allí jugamos un Torneo Federal”, agregó.

Regreso

En el receso de 2019 volvieron a Tucumán y los resultados fueron más que positivos, ya que con Estudiantes ganaron la Liga “C”, lograron el ascenso al Federal y a su vez fueron campeones del Apertura y del Clausura local. “‘La Cebra’ fue el trampolín para ir a jugar a otro lado y estamos agradecidos a todos los que estuvieron en nuestro camino enseñándonos en todos los aspectos”, enfatizó.

TIENE LO SUYO. Ignacio Echevarría es una de las piezas fundamentales para Gabriel Albornoz, en el armado del quinteto inicial de “La Cebra”.

El más grande de los Echevarría no tiene problemas en admitir que su hermano es más completo dentro de la cancha. “Él es tirador de triples, es penetrador y buen defensor. Yo soy de tirar también y trato de ir bien a rebotear”, añadió quien tiene como ídolo a Ginobili.

“Mi papá Sergio es profesor de física, química y de laboratorio en “la técnica” 1 y 2. Mi mamá Alejandra es jefa de preceptoras en las mismas escuelas. Yo siempre fui el mamero, me gusta acompañarla y hacer cosas con ella. Ahora de grande soy un poco más independiente”, señaló “Nacho”.

Los gemelos sueñan con triunfar en el básquet grande argentino. Están bien encaminados: ya se destacaron en el último torneo y prometen ir por más. Son inseparables en el día a día, pero siempre bien cerquita de “La Cebra”.

Gabriel Albornoz DT de Estudiantes

 APORTAN MUCHO AL EQUIPO

Los gemelos Echevarría nos están dando una tremenda mano en todo. Aún más donde no se ve. Pero sí, a la hora de poner la balanza, llevan al equipo a ganar. Ganan rebotes en los dos tableros. En el caso de Conrado, defiende al máximo anotador y cubre baches de la estructura defensiva del equipo.

Ignacio, por su parte, nos está dando mucho gol con su tiro, ahora empezó a atacar más el canasto. Ambos pueden defender tanto a un tres, cuatro, como un dos. Nos dan un abanico de grandes posibilidades. En suma, ellos y el resto de los chicos nos están aportando muchísimo en defensa y en ataque.

Nota de Carlos Leonardo Oardi

Fuente: La Gaceta

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