Gabriel “Tompy” Díaz fue declarado Ciudadano Destacado por el Concejo Deliberante Capitalino

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FOTO. Gabriel “Tompy” Díaz

El “protestón se transformó en Ciudadano Destacado”. Su carrera se prolongó por espacio de 24 años. Comenzó en 1953 y se cerró en 1977.

En su etapa de basquetbolista, Gabriel “Tompy” Díaz sólo jugó para dos equipos. “Mi primer firma la estampé para Redes Argentinas, pero nunca llegué a jugar. Tenía 14 años y el dirigente Lucho López me llevó a Tucumán BB.

Durante 10 años integré el seleccionado tucumano y participé de otros tantos torneos argentinos.

A los 15 años debuté en primera división. Fue ante Huracán BB. Esa noche nos tocó perder y pese a que yo no tuve una actuación destacada, Horacio Muratore (padre) que era presidente del club, los retó a los jugadores mayores”, recuerda.

Poco más de 35 años después de que la carrera brillante del “Tompy” Díaz se extinguiera, el Concejo Deliberante capitalino, mediante Ordenanza 4526, lo designó “Ciudadano Destacado” en mérito a su brillante trayectoria en el ámbito del basquetbol, reza en la plaqueta que atesora en sus vitrinas. “Es uno de los mejores recuerdos de mi carrera como deportista. Esto tiene mayor valor porque me hizo sentir vivo. Por eso estoy muy agradecido al concejal Ignacio Golobisky“, el autor del proyecto.

SÍMBOLO. La esfinje del "Tompy" en el estadio ya es un registro perpetuo.
SÍMBOLO. La esfinje del “Tompy” en el estadio ya es un registro perpetuo.

“Tompy” es el primer basquetbolista que recibe esa distinción. El actual presidente de Fiba-América, Horacio Muratore, tuvo un reconocimiento similar en su calidad de exitoso dirigente. “Fue un gran estratega. Desplegaba su capacidad y calidad en cualquier posición. Era guapo, no mal intencionado, y protector de los que éramos menores que él”, lo definió su ex compañero Juan “Coco” Carrizo. En ese equipo también estaban entre otros Manuel Barrera, Guido Ruggero, Ignacio Díaz, Hugo Milanesi y Ricardo Tallia.

El próximo 13 de febrero “Tompy” cumplirá 74 años. “Soy el menor de cinco hermanos. René, Odilón, Norma y Anatolia también estuvieron vinculados con el baloncesto. Jugué toda mi vida en Tucumán BB, hasta que me retiré. Siempre fui un jugador todoterreno, pero me sentía mas cómodo como alero”, posición que también ocupa su hijo Gabriel Díaz.

– ¿Cuáles fueron tus características como jugador?

– A mi me gustaba entrenar mucho. Tenía un déficit que nunca pude superar ya que era flojo para el tiro de media distancia.

-¿Qué diferencias hay entre el basquetbol de los 60 y el actual?

– En nuestra época se jugaba mucho con el físico, era más fuerte. Ahora es más técnico. Ha crecido bastante porque en algunos casos se ha profesionalizado y otros son semiprofesionales. Los chicos son responsables y se esmeran para progresar.

– ¿Quién fue el entrenador que mas enseñanzas te dejó?

– Ernesto Fatum era el DT cuando comencé en cadetes y el nos marcó un estilo. Luego vino Rahaman, también Diéguez y Guerrero.

-¿Quienes fueron tus compañeros en la selección?

– “Goyo” Moreno, Roberto “Tío” Suárez, Arturo Boassi, el “Gallego” Fernández, “Bombolo” Busnelli y “Chicho” Molina, entre otros.

-¿Según tu óptica, quien fue el mejor jugador de esa época?

– Felipe “Yuco” Fernández fue la figura indiscutida. Era un muy buen tirador de media distancia, buen pasador, hábil con la pelota.

– ¿Por qué no fuiste dirigente cuando terminaste tu carrera?

– Una sola vez se me dio por serlo pero me tocó perder la elección con Horacio Muratore (h) que llevaba como compañero a Juan Calvimonte. Yo era candidato a vocal y el que buscaba la presidencia era Alfredo Arias. Horacio siempre se acuerda y nos reímos. Él es un gran dirigente y va a convertir en el número uno del mundo.

-¿Cómo observas el desarrollo del basquetbol en Tucumán?

– Es importante que haya competencia, aunque siempre se plantean problemas con dirigentes que quieren todo para sus clubes solamente. Allí se producen algunas situaciones que muchas veces hace perder ganas de acompañar el desarrollo de los torneos. Los gobiernos deben ayudar más para tener representantes nacionales.

-¿Dicen que tenías algunas inconductas?

-Yo era protestón, pero era un jugador leal. Incapaz de pegarle a nadie. Tuve algunos problemas con los árbitros, pero nunca me agarré a las piñas con nadie. “Tompy” Díaz vive hoy con el afecto de su familia y sigue haciéndole gambetas a la pelota “naranja” que lo transformó en el “Protestón Ciudadano Destacado”, después de haber dejado su huella imborrable en los rectángulos de juego del país y algunas partes del mundo. Vaya sino…

Nota: Alberto Núñez – LA GACETA

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