La revolución tucumana de Belgrano CC, el sorprendente campeón que tuvo el TNA en la temporada 1999/2000

Recordamos a Belgrano de Tucumán, el sorprendente campeón que tuvo el TNA en la temporada 1999/2000. Un equipo proyecto que arrancó en el torneo local y en poco menos de 4 años pasó a jugar en la Liga Nacional. La voz de un ídolo de la institución en aquel recordado periodo: el Demonio Diego Sánchez.

La temporada 1999/00 del ascenso quedará marcada por una enorme campaña de un equipo que pocos tenían dentro de los pronósticos y candidatos. Quizá un poco la sorpresa, seguramente, en un equipo que generó furor durante ese periodo y que, dentro una campaña compleja, terminó ganándose el ascenso.

Hablamos de Belgrano de Tucumán, en esa explosión que tuvo en aquellos años y que dio saltos muy grandes en tan solo un par de temporadas. Fue campeón del torneo local y a raíz de eso se potenció, ascendiendo a la Liga B, siendo campeón de dicha división en la 98/99 para ascender al TNA, y en ese primer año del TNA salir nuevamente campeón en la 99/00 para ganarse un boleto soñado a la élite. Muchas sensaciones, ascensos consecutivos y emociones de golpe para un equipo que quedará en el recuerdo.

Fue su único año de la segunda división y tuvo efectividad perfecta, no desde la imbatibilidad de los resultados pero sí desde el resultado final, desde lograr un objetivo anhelado por todos pero solamente alcanzado por unos pocos. Sin dudas, quedará en el recuerdo de todos aquel campeonato logrado por el Patriota tucumano.

Para la temporada 99/00 el formato de plazas disponibles en cuanto a ascensos y descensos había cambiado. Después de siete ediciones previas del torneo donde se jugaba un repechaje por un segundo ascenso (jugaba el subcampeón del TNA contra el penúltimo de la LNB), a partir de la temporada a la que estamos haciendo referencia comenzó una modalidad donde se entregó un solo ascenso, el del campeón de la categoría.

En este caso, la cantidad de equipos se mantenía de los años anteriores (16) pero ganarse un cupo en la A pasó a ser mucho más compleja y, en consecuencia, más emocionante. No era sencillo, en absoluto, y más si tenemos en cuenta que había equipos que, por historia o periodo, aparecían como aspirantes y competidores hacia la gloria. Hablamos de Gimnasia de La Plata, Argentino de Junín, Ben Hur, Lanús, Central Entrerriano o Echagüe de Paraná.

“Nosotros arrancamos del torneo local, en el 97. Del torneo local fuimos a la C, de la C a la B, de la B al TNA y del TNA a la A. Arrancamos a fines del 97, principios del 98, y para el 2001 ya estábamos en la A. Fueron casi 3 años donde lográbamos todo lo que nos proponíamos y gracias a Dios el apoyo económico que teníamos era muy importante para esa época. Realmente se había armado un equipo de elite. Se dieron las circunstancias de que a su vez en Tucumán tanto el rugby como el fútbol con San Martín y Atlético no estaban pasando por un gran momento, y lo que fue el boom de esos casi 4 años consecutivos fue Belgrano. No sé si hubo otro club a nivel país que haya tenido esa dicha de haber arrancado jugando el torneo local para terminar en la A, tal y como lo hizo Belgrano”, recuerda Diego Sánchez, un goleador memorable.

Más conocido como el Demonio, Sánchez fue una pieza sumamente importante dentro de la estructura de Belgrano. No solo para aquella temporada 99/00, sino que durante todo el proceso que tuvo el Patriota en esa vorágine deportiva y los múltiples ascensos. Jugó entre el 97 y el 2001, por lo que fue pilar no solo de aquella campaña en el TNA sino que además fue parte de todo ese proceso exitoso para el básquetbol tucumano.

Además de Sánchez, en el equipo había otros jugadores de reconocida trayectoria como Jorge el Toro Corbalán, Cristian Aragona, Humberto Manzo, Lauro Mercado, Oscar Rafael Arce, Raúl Federico el Mocho Rodríguez, Sergio Ale, Eduardo Palazzo, y el extranjero Eddie Washington. Más allá de que el equipo estaba muy identificado con jugadores tucumanos, también había casos como los de Aragona (Capital Federal), Manzo (Córdoba), Corbalán y Sánchez (ambos de Chaco).

“Diego Maggi vino sobre el final de la temporada porque se lesionó Corbalán. Tenía 36 años Diego, al segundo partido se desgarró pero jugó igual, un corazón enorme. Realmente fue una suma de jugadores, una suma de individuales, un grupo único”, agrega Diego, haciendo una visión sobre la química que consiguió tener esa combinación de jugadores.

El equipo fue conducido por un histórico como Alberto Marti, un todoterreno. Personalidad por demás conocida dentro del deporte tucumano, Alberto había sido entrenador de varias disciplinas, siendo campeón del TNA con Belgrano en ese año 2000 pero además con esa particularidad multifacética en cuanto a la conducción técnica en otros deportes, pasando por el fútbol (San Martín y Almirante Brown de Lules) y hasta el voley. Lamentablemente, en enero del 2018 falleció tras combatir varios años contra una enfermedad.

“Teníamos de entrenador a Alberto Marti, que hoy descansa en paz. Alberto había dirigido fútbol y voley, y había sido campeón en ambos. Una persona con un carisma y un trato único, capaz no sabía tanto de básquet como los entrenadores de hoy. Nosotros no mirábamos videos ni había una planificación, estábamos en otra época, pero no era un entrenador tradicional como los de hoy más allá de que en ese entonces obviamente ya había entrenadores prestigiosos. La dirigencia le pegó, y en algo inédito, con él logramos la hazaña de llegar a la A. Belgrano de Tucumán llegó a la A después de 25 años cuando el anterior que había estado fue Caja Popular (1986), e imaginate que después de tantos años que se vuelva a lograr algo así fue muy lindo”.

Tanta la revolución vivida en Tucumán por aquellos años, Sánchez agregó que toda esa movida provocó que varios jóvenes empiecen a seguir el básquet y comenzaron a practicarlo gracias al impulso que había generado el equipo, ese acompañamiento que hizo hasta más importante todo lo que se gestaba en el Patriota. Tan grande es la huella, que casi dos décadas después continúa en las memorias, y en el medio de los preparativos para su homenaje despedida, el Demonio se refirió a todo esto.

“Belgrano era Tucumán, no era solo el club sino que acaparaba muchísimo. En esa época, la cantidad de chicos que empezaron a jugar al básquet en Tucumán fue impresionante. Nosotros recorríamos todos los clubes con todos los jugadores, íbamos para todos lados. Pasaron casi 20 años de algo inolvidable y seguimos en esto. Ahora Martín Budding me está organizando un partido despedida donde van a estar figuras preponderantes de mi época, antes y después, como el Loco Montenegro, Miguel Cortijo, Paolo Quinteros, Lucas Victoriano y demás. Gracias a Dios, si todo sale bien, lo haríamos a mediados de diciembre. Está bastante adelantado”, explicó.

Durante esa marcada época de éxitos, Belgrano mantuvo algo único y difícil de conseguir: sostener una base de jugadores. Si bien el equipo fue reforzándose año tras año con cada promoción que logró, ya para el torneo local tenía jugadores importantes dentro de la rotación y a medida que fueron subiendo de categorías fueron haciendo pequeños ajustes.

“Nosotros queríamos ganar, eramos todos jugadores de experiencia. Fuimos pasando de una categoría a la otra reforzando con 1-2 jugadores, no fuimos como a veces son otros equipos que arman planteles nuevos después de cada ascenso, sino que mantuvimos una base de siempre. Cuando fuimos de la B al TNA recuerdo que trajimos a Cristian Aragona y a Eddie Washington solamente. Empezamos tan de abajo e íbamos logrando tanto lo que nos proponíamos, que cuando llegamos al TNA ni pensábamos que saldríamos campeones ese año también, para nada”.

El sueño se fue logrando paso a paso, edificándose ladrillo a ladrillo. Por supuesto que hubo altibajos durante el torneo, durante 9-10 meses de competición es prácticamente imposible alcanzar esa perfección y efectividad total. Pero al fin y al cabo, al culminar la temporada, Belgrano siempre estaba ahí, subiendo, ganándose un cupo para trepar un escalón más en el siguiente curso. Y eso sin dudas, en esos 4 años gloriosos, enaltecía más la labor del equipo y cada vez más gente se abrazaba a ese tren de la ilusión.

“Eramos muy unidos, pero perdíamos un partido y ni nos hablábamos. El vestuario era un silencio, un velorio, nadie hacia una joda (risas). Había muchísimo respeto entre todos nosotros, pero teníamos un ego tremendo también. Nosotros queríamos ganar. Recuerdo que jugábamos mejor de visitante que de local, algo muy raro, pero de local nos presionábamos tanto que terminábamos jugando mejor afuera. Pasaba que iba tanta gente a la cancha, todo el mundo hablaba de Belgrano y todos esperaban el partido del viernes o el sábado a la tarde los televisados, que muchas veces resultaba una presión y uno tenía que estar preparado”.

“Lo bueno era cuando todos jugábamos de la misma forma, era muy difícil poder jugar con ayuda o doblar un jugador porque en el lado contrario tenías a los tiradores siempre preparados. Fueron épocas y momentos muy difíciles de poder equiparar, porque tener jugadores de la talla de Cristian Aragona, que en ese momento venía de jugar en tantos clubes y en selección argentina, que se adapte al equipo de la forma que lo hizo siendo más allá de un gran jugador una excelente persona. El americano que llegó a Belgrano fue tirando una moneda, esto no lo saben muchos. Si era cara venía Eddie y si era cruz venía otro, y terminó siendo Eddie Washington, que en esa liga terminó siendo sin dudas el mejor americano, el mejor rebotero de esa temporada. Por eso creo que también hubo un poco de destino o suerte de nuestro lado”.

Más allá de haber expresado cómo era el despliegue de juego de Belgrano dentro del campo, el Demonio Sánchez también se refirió a lo que era esa convivencia que tenía el equipo fuera de la cancha. Fue el máximo anotador del equipo con un promedio bárbaro de 19,2 puntos en 32 partidos, a pesar de que era su primera temporada en la categoría pudo demostrar una soltura excelente, como si fuese un experimentado dentro de la segunda división.

Sánchez luego pasaría a jugar la A con Belgrano al siguiente año, y después volvería al nivel de ascenso para jugar en otros equipos como Central Córdoba (01/02), Regatas Corrientes (02/03), Estudiandes de Bahía Blanca (03/04) y Tucumán BB (04/05). No obstante, el chaqueño, con una mano envidiable para anotar (promedió 19,6 puntos a lo largo de sus 5 temporadas en el TNA), tiene ese vínculo tan fuerte con Villa San Martín de Resistencia que hasta el día de hoy se mantiene.

“Dentro de la cancha dejaba todo, por eso creo que dejé una huella muy grande en Tucumán, transpiraba la camiseta, me tiraba de cabeza… es más, la lesión del metatarsiano fue queriendo recuperar una pelota, me había tirado de cabeza, toco la pelota con el dedo y se me va para un costado. Ganar un partido de visitante era único porque eran horas de viaje pasándonos toda esa noche hablando del partido, de lo que ya venía, del próximo partido… la verdad es que éramos muy unidos. Obviamente teníamos nuestras diferencias, nuestros choques, nuestro tire y afloje, pero siempre por el bien del equipo. En mi caso me había acostumbrado a hacer siempre 20, 20, 20… y había partidos que no metía tantos porque mis compañeros también la tiraban, todos eramos importantes y si me defendían a mí siempre había otros para destacarse, y así viceversa”.

“Después en varios clubes de la provincia, en Central Córdoba TNA con el Mili Villar, mi hermano querido Cristian Aragona de nuevo, con Eddie Washington también… fue al año que descendimos con Belgrano de la A al TNA, Belgrano no se presenta a ese TNA y deja la plaza por los problemas que había, y ahí Central Córdoba compra esa plaza. Armamos un súper equipo ese año, donde también estaban Martín Budding, Lauro Mercado, Mocho, José Carlos Chaila, Pepito Muruaga. En ese entonces si teníamos 12 mayores jugaban todos, no era como hoy con la cantidad de fichas, donde a los chicos no les cuesta llegar y tienen más oportunidades realmente. En nuestra época teníamos que jugar los Argentinos de selecciones, teníamos que mostrarnos ahí, no existían los representantes en el norte, así que imaginate lo difícil que era para todos nosotros, para Marcelo Plácere, Jorge Corbalán, de jugadores de mucha historia en el básquetbol chaqueño”.

El Patriota arrancó la temporada con buenos resultados y eso los llevó a jugar el TNA 1, clasificándose en el lote de los mejores de la zona norte para la segunda etapa del torneo. Claro que eso después llevó a subir la vara, era la primera (y a posterior resultaría la única) experiencia del equipo en la categoría, pero superó todos los obstáculos y terminó llegando al objetivo. Cuartos de final contra Ciclista de Junín, luego semifinales contra La Unión de Colón (3 a 1) y finalmente la final contra Gimnasia de La Plata (3 a 2).

“Empezamos la fase regular muy bien recuerdo. Clasificamos al TNA 1, y nuestros primeros seis partidos de esa segunda fase los perdimos, cuatro de visitante y dos de local. Habíamos arrancado 0-6, imaginate lo difícil que fue. Pero luego ganamos cerca de 11 partidos consecutivos, algo increíble. Terminamos segundos en la tabla, Argentino de Junín fue el 1°, La Unión de Colón fue 3° y Gimnasia terminó 4°. Pasó entonces que Gimnasia le gana el segundo partido a Argentino de Junín de visitante, le da vuelta la serie y le gana. Entonces nosotros al estar segundos, con esa derrota de Argentino pasamos a tener la ventaja”.

“Veníamos de ganarle a La Unión en semis pero yo no había podido jugar porque estaba lesionado desde la serie contra Ciclista, me fracturé el quinto metatarsiano y solamente llegué a jugar las finales. Ese quinto partido lo ganamos 83-80 siendo el goleador de ese partido con 20 puntos, y creo que ese había sido el promedio de puntos que había hecho en todo el torneo, era mi primer TNA y fue maravilloso. Fue algo único, hermoso, más cuando no esperas lograr todo eso, entonces creo que cuando no lo esperas pero lo lográs, como nos pasó a nosotros ese año con el ascenso, lo disfrutas el doble”.

Esa final fue tan sorpresiva como aclamada. Y es que Belgrano era el debutante de la temporada que tras una campaña bárbara alcanzó la definición por el título y en consecuencia el sueño de ascender una vez más, de llegar a esa máxima división; y enfrente nos encontrábamos a Gimnasia, de los clubes con mayor historia dentro de la competición, que más allá de no haber hecho una fase regular soberbia alcanzó la posibilidad de pelear por la gloria, habiendo derribado al 1 de la regular en el camino y topándose con la chance directa.

Terminó siendo para Belgrano, que tenía localía por haber sido segundo en la general y por la eliminación de Argentino de Junín a manos de Gimnasia. Fue 104-87 en el primer juego en Tucumán, y si bien el elenco dirigido por Alberto Marti también ganó el segundo duelo fue muchísimo más ajustado contra un rival que ajustó y estuvo al borde del golpe (73-70).

Con la serie 2 a 0 en favor de los tucumanos, la instancia se mudó a La Plata para la disputa de los siguientes partidos. Belgrano estaba match point, y si ganaba uno más se iba a consagrar. Era factible porque el equipo tuvo un rendimiento muy positivo de visitante, pero Gimnasia también se caracterizó por hacerse fuerte en casa y no iba a ceder tan fácil.

Así fue como el Lobo, tres días después de haber perdido el segundo juego, ganó su primer partido de la serie final por 107-80 en lo que fue una verdadera prueba de carácter. Para el cuarto partido, Belgrano hizo más fuerza y el encuentro fue mucho más equilibrado, aunque la victoria quedó nuevamente en manos del Lobo por un ajustado 79-75. Con la llave igualada 2 a 2, todo volvería a trasladarse a San Miguel de Tucumán para el último compromiso.

“Fue algo único. La verdad es que nunca en mi carrera me tocó vivir algo así. Eran cerca de 9 mil personas y había otras 3 mil personas afuera mirando el partido en una pantalla, porque Villa Luján, que era el club más grande de Tucumán, no tenía más lugar; y aparte una semana antes ya se habían agotado todas las entradas y no había más lugar. Había gente hasta colgada de los techos. Fue algo que realmente movilizó la provincia total, al país, la parte del norte argentino”.

Así como relataba Sánchez, la final fue ante un estadio de Villa Luján colmado. Entre la gente que estuvo esa noche en el club, las personas que se quedaron sin poder ingresar pero de todas formas estaban en las afueras de la cancha, y otros hinchas que post partido fueron a festejar todos juntos en la Plaza Independencia, frente a la Casa de Gobierno, la categoría fue testigo de una multitudinaria convocatoria que quedará en el recuerdo no solo para todos aquellos los que la vivieron sino también para todo el básquet tucumano.

Aquella final fue por 83-80, ante un Gimnasia que dio pelea durante toda la temporada y en esa serie inclusive con jugadores tan importantes de nuestro básquet como la Queca Storani, Tuky Bulfoni, el Mofle Horvath, Roberto López. Aquella noche del 27 de mayo del 2000, los conducidos por Marti se consagraban con la gloria en el TNA con 20 puntos de Sánchez, 19 de Washington y 14 de Lauro Mercado entre los máximos destacados. Un sueño impensado por todos cuando el equipo había arrancado un par de años atrás en el torneo local.

Belgrano se convirtió así en el tercer equipo de la provincia en alcanzar la élite, después de 25 años del último ascendido, Caja Popular en el año 85 participando en consecuencia de la Liga Nacional de 1986. Previamente, en la primera edición de la Liga de 1985, Independiente había sido el primer representante de la provincia en la A. Sin dudas que esto refuerza el recuerdo de Belgrano en aquella emblemática temporada 99/00 del ascenso del TNA a la LNB, siendo hasta el día de hoy el último representante tucumano en la máxima categoría.

“Lamentablemente Tucumán no volvió a competir más a nivel Liga Nacional después de ese ascenso que tuvimos nosotros, siempre jugó TNA”, recuerda y cierra el Demonio recordando que, en la 2000/01 dentro de la Liga, Belgrano no pudo hacer pie, en un plantel que tuvo muchos cambios de jugadores sin muchos resultados (incluso alguno puede recordar el paso de Lucas Victoriano por Belgrano en la A).

Sin fortuna, Belgrano no duró más de un año en la élite, como también le había pasado a Independiente y Caja Popular que no lograron sostenerse. Aún así, a casi dos décadas de la huella que dejó ese equipo emblemático, las memorias todavía resuenan en todos y el recuerdo de ese equipo que sumó tantas alegrías y ascensos en un puñado de años es imposible de olvidar.

Fuente: La Liga Argentina
Nota de Lucas Leiva

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