Julio Lamas habla de su carrera como entrenador y de su equipo

Julio LamasEl entrenador del último campeón hace un repaso de su vida laboral. En una nota publicada por la revista Doble y falta, que cubre todo el básquetbol de Sunchales, Lamas cuenta cómo fueron sus inicios como director técnico, su llegada a la Liga Nacional, recuerda a Najnudel y analiza su tarea en Libertad y la actualidad el equipo.

– ¿Cómo y por qué decidiste ser entrenador de básquet?
– Fue en el Deportivo San Andrés. Yo era monitor y entrenador de infantiles, cadetes y juveniles. Tenía 20 años y estaba buscando mi camino. Se me presentó la oportunidad de ser asistente del Deportivo San Andrés, mi club de toda la vida, porque soy de ese barrio, más allá de haber nacido en Capital. A esa altura de mi vida quería ser actor y entrenador de básquet. Yo hacía el curso de entrenador en lo que ahora es el CENARD, que antes se llamaba INEF, y a su vez estudiaba teatro. Cuando se me presentó la oportunidad de estar en el básquet de manera más profesional me gustó mucho y fue ahí cuando volqué toda mi energía para ser entrenador profesional hasta el día de hoy.

– ¿Tuviste algún maestro que te enseñó a ser entrenador?
– Hay un cambio decisivo en el año 1988, que fue cuando León me invita a ser asistente de suyo en Sport Club de Cañada de Gómez y yo acepto. Este paso en mi vida fue determinante en mi carrera. León influyó de manera decisiva para siempre, porque con total desinterés me instruyó, me enseñó, me guió y yo pude aprender de él. Cuando yo dejé de ser asistente de León y empecé a dirigir, la situación continuó, porque yo tenía 24 años cuando debuté en Cañada de Gómez. Viajé con él durante cuatro o cinco años seguidos a Europa y Estados Unidos para ver los lugares donde había que capacitarse, los mercados donde se buscaban los jugadores extranjeros, el básquet que había que imitar para mejorar, un montón de cosas que terminaron mi formación como técnico. Indudablemente mi carrera está marcada por haber sido asistente de León, él fue mi maestro. No hubiese hecho las cosas que hice si no me hubiera cruzado con León.

– ¿Y tus padres te apoyaron en esa decisión de ser entrenador de básquet?
– Mi papá falleció cuando yo tenía 8 años. Yo estaba trabajando como despachante de aduana y hacía el curso de entrenador de básquet martes, jueves y sábados a la mañana y estudiaba teatro lunes y miércoles. Cuando dejé el trabajo en la oficina de despachante de aduana por ser monitor en San Andrés de pre-mini a juveniles, mi mamá no me habló por tres meses. Me ponía la comida en la mesa y no me hablaba (risas). Ahora ella dice que fueron menos de tres meses en los que no me habló… Pero también tengo que decir que mi mamá, cuando yo tenía 8 años, hizo muchos esfuerzos, haciendo de madre y padre, para que yo pueda ir a un club a hacer deporte, para que no esté en la calle, porque yo vivía en un barrio humilde. Ella hizo todo lo previo para que yo me enamorara del básquet.

– ¿Eras buen jugador de básquet?
– No, era huevo, garra y corazón. Yo jugué antes de la Liga unos partidos en primera división en 1982, el año que San Andrés asciende a la A de Capital. Yo era último año de juvenil. En ese entonces el titular del equipo era el negrito Salinas, un base chaqueño. Después regresa al club el Tola Cadillac y yo me quedo sin lugar. Ahí me ofrecen dirigir los juveniles y al año siguiente me incluyen en el equipo profesional.

– ¿Qué tiene que tener un técnico para ser el mejor?
– Para poder hacer una trayectoria, tener prestigio y resultados hay que poder estar en clubes que tienen proyectos más fuertes e importantes. Esos equipos normalmente están integrados por jugadores destacados. En el básquet los buenos resultados siempre son por méritos colectivos, yo creo que ahora los proyectos deportivos se están respetando menos. Para poder tener una carrera prestigiosa con buenos resultados hay que estar en clubes que tengan buenos proyectos deportivos, esa es la verdad. Yo lo que tuve fueron oportunidades y de muy joven. Después traté de aprovechar las oportunidades, pero soy conciente que fui un afortunado en dirigir grandes jugadores y sé que hay otros entrenadores que también se merecían oportunidades y no las tuvieron, y yo las tuve. Ahora, es verdad que cuando las tengo hago todo lo posible por aprovecharlas, tanto en la Liga Argentina, en la selección nacional o en Europa. Yo valoro mucho las oportunidades que me han dado y siempre me siento comprometido profesional y afectivamente con los clubes en los que mi prestigio aumentó y pude mejorar profesionalmente. No hay una receta que te asegure el éxito, cada uno tiene su modelo de gestión, lo importante es que cada uno haga lo que está convencido y que no actúe para imitar una receta que a otro le dio buenos resultados.

– ¿Por qué elegiste ser el técnico de Libertad de Sunchales?
– Yo siempre le tuve mucho respeto a Libertad como oponente en la etapa anterior a mi llegada. Visualizaba un proyecto serio y sólido y el perfil de club me gustaba. Cuando vinieron a invitarme a ser parte yo reflexioné durante dos o tres días y tenía que tomar una determinación en la cual estaban los puntos fuertes que mencioné recién, pero tenía que animarme a venir desde el clásico rival, midiendo que consecuencias podía tener eso. Decidí arriesgarme y aceptar el desafío de pasar de un clásico al otro. Libertad tiene mucha tradición basquetbolística de toda la vida, seriedad en el cumplimiento y siempre tuvo equipos competitivos que consiguieron logros.

– ¿Cómo conformaste el equipo campeón de la temporada anterior?
– Yo sabía que Libertad tenía buenos jugadores y jugaba bien, por eso quería mantener las cosas que habían funcionado bien. Lo único que pensaba que Sepo (Ginóbili) para este momento de su carrera necesitaba tener al lado un escolta y no aleros. Hubo dos alternativas en el mercado, que eran Diego García y Pablo Moldú. Diego se fue a Europa y quedó Pablo. Por otro lado quería mantener sí o sí a Battle, porque es desequilibrante, y conformar una buena pareja de americanos. Eso fue lo que buscamos durante la conformación del equipo.

– ¿Cómo analizas al equipo en este momento de la Liga?
Desde que estoy yo, hace un año y medio, el equipo está en el primer bajón de resultados y de funcionamiento. Ahora el objetivo es recuperar funcionamiento y nivel de juego. Pienso que estamos en un bajón producto de algunos rendimientos individuales por debajo de lo normal y de algunos bajones de nivel en el juego de equipo y la inestabilidad que ha generado el constante cambio de alero. Que haya habido tres jugadores en ese puesto genera un poco de incertidumbre. No pude hasta ahora encontrar en el mercado un jugador que se adapte bien a Libertad, porque por ejemplo, Markson era un jugador de buen nivel que no se adaptó al equipo.

– ¿Hay posibilidades de buscar un extranjero grande que juegue de pivote?
– Hace falta tener el nombre primero, porque cambiar a alguien para traer un desconocido es una lotería, dependes de la fortuna y no de una buena decisión. Nosotros queríamos que Battle se quede en el equipo y buscamos un jugador en esa posición y no lo hemos encontrado. Hoy no tenemos un jugador que reemplace a Battle, esa es la realidad.

– ¿Te vas a quedar en Libertad?
– No lo sé, lo que sí sé es que estoy muy contento de haber venido. En este proceso de dos años que abarca mi contrato tengo que decir que aumentó mi prestigio de entrenador, progresé profesionalmente y dirigí un vestuario de jugadores que tendrá mi respeto para toda la vida. También progresé con gente del club que se encarga de guiar este proceso, aprendiendo cosas de ellos. Por eso estoy muy contento de haber venido a Libertad. Este club es un lugar donde yo crecí profesional y personalmente.

– ¿Te hubiese gustado ser el entrenador de la Selección Nacional?
– Si, pero full time (tiempo completo), yo no veo la actividad part time (tiempo parcial). Yo pienso que un entrenador tiene que responder profesionalmente a una organización y jugar todo el tiempo para una sola organización. Me hubiese gustado dirigir la Selección Nacional, siempre quiero dirigir la Selección, es el equipo más querido, más deseado, más respetado, es el orgullo más grande. Cuando me lo ofrecieron en el 2005 no estaban las condiciones de trabajo dadas y ahora lo que al equipo le conviene es rematar el proceso de Sergio Hernández que viene consiguiendo buenos resultado y viene dirigiendo mundiales y Juegos Olímpicos con el mismo grupo de jugadores y me parece bien que esté Hernández. Desde las ganas, el deseo y el orgullo siempre quiero ser el DT de la Selección, pero a mí me gusta dirigir a un equipo en el cual sepa que yo le convengo y en este caso yo estoy bien acá en Libertad, me siento pleno y estoy muy comprometido con el proyecto del club.

Fuente: Doble y Falta

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