De técnico a dirigente

FOTO. Sebastián Medina con el “pichi” Campana (2014)

Sebastián Medina (39) es director técnico de básquetbol surgido del club Avellaneda Central de calle Haití 42. Pasó por varias instituciones en su rol de entrenador, pero nunca cortó lazos con sus orígenes. Cuando apareció la pandemia y el virus COVID-19 estaba trabajando en su casa, entonces pasó de DT a dirigente para dar una mano al club de sus amores. Aquí nos cuenta esa experiencia:

¿Cómo sorprende al club la pandemia del COVID-19?
«Veníamos trabajando con un grupo de dirigentes sobre unos proyectos que se habían presentado tanto en lo deportivo como en lo edilicio. Estaba muy abocado al básquet, habíamos armado un plantel competitivo, habíamos contratado dos entrenadores como Esteban Barrera y Gastón Andrade Urquiza, que conformaban el cuerpo técnico. En ese momento, yo estaba dirigiendo la primera mientras coordinaba las formativas. Habíamos arrancado el 2020 de una manera muy ambiciosa, con muchos objetivos. La paralización total de actividades fue un golpe duro.»

¿Qué consecuencias tuvo la cuarentena tan extensa?
«Al comienzo pensábamos que la suspensión era por quince días y al final se extendió año y medio. Las consecuencias fueron muchas: la primera fue la desfinanciación del club, ya que perdimos los alquileres que servían para solventar los gastos de funcionamiento. Había muchas disciplinas, gimnasia artística y acrobacia en telas, futbol 5, gimnasio… También se fue el vóley. Teníamos escuelas trabajando adentro del club… se cayó el alquiler del bar… O sea, en lo económico nos destrozó.»

¿Cómo están viviendo la nueva normalidad?
«En esta nueva etapa, el gran mérito lo tuvo un grupo de dirigentes que se pusieron el club al hombro y lo volvieron a encaminar. Son muy unidos y tenían en claro y paso a paso cómo debíamos volver, qué cosas debíamos hacer. Al principio perdimos muchos chicos y entendíamos la situación porque había mucho miedo».

«Nuestro club fue el segundo en volver a funcionar bajo estrictos protocolos, ahí pudimos regresar todos. Entramos enfocados en que Avellaneda Central es un club de básquet y no con básquet, se trabajaba en burbujas o por grupo. Y bueno, en ese primer intento de vuelta recuperamos bastantes niños, pero la situación seguía siendo difícil, sabíamos que muchos papás tenían miedo, pero de a poco se normalizó todo. Volvieron las actividades que teníamos antes, fútbol, acrobacia en telas, kickboxing, reabrió el gimnasio, se pudo volver a abrir el bar y se pudo volver a alquilar a colegios así hagan educación física».

«Hoy el club está ordenado, sin deudas. Obviamente se abrieron los proyectos que teníamos en cabeza y gracias a Dios estamos trabajando también en la parte edilicia, estamos haciendo obras. Estamos dejando en condiciones las instalaciones y eso creo que es muy valedero. La verdad, que me hace sentir orgulloso pertenecer al grupo actual de dirigentes, donde hoy estoy. Tienen muy en claro cómo se trabaja y el rol que cada uno debe cumplir».

¿Por qué decidieron jugar el torneo Prefederal? ¿Cómo avizoran el futuro?
«Este fue un año muy especial porque cumplimos 90 años. Especial tanto por nuestro aniversario como por el tema de la pandemia. Queríamos volver a ser un club de básquet. Ya habíamos recuperado bastante chicos en formativas. Habíamos sumado muchos nuevos para el básquet y bueno, nos sentíamos listos para retomar un desafío importante, como lo era el Prefederal».

«También queríamos jugar el campeonato asociativo, afrontar dos torneos en parte para poder obtener muchos más jugadores, no perdiendo el foco de las divisiones formativas. Y bueno, gracias a Dios pudimos armar un cuerpo técnico que estuvieron a la altura para poder sacar adelante el proyecto. Hoy estamos compitiendo con jugadores que en su mayoría surgieron del club. Nos pusimos como objetivo ir paso a paso con ellos y bueno, darles competitividad. Ahora estamos muy tranquilos y enfocados en eso, más allá de los resultados. Sabemos que es un proceso, que hay que tener paciencia y bueno… a futuro hay muchos planes y estamos muy entusiasmados».

«El año que viene queremos sumar más jugadores y reforzar nuestro plantel de primera, pero con la base que tenemos ahora. Hay un proyecto muy ambicioso y si Dios quiere se podrá cumplir. Pensamos que el año que viene o en dos años más jugar el Torneo Federal que organiza la CAB. Lo tenemos en cabeza y estamos trabajando para eso y bueno, ese es el desafío».

«Para finalizar quería contarte que, si bien soy un entrenador de básquet, decidí apoyar y sumarme a este grupo de dirigentes. Son excelentes personas y muy preparadas. Al aparecer la pandemia decidimos con un grupo de hinchas del club acercamos a colaborar. Gracias a Dios se vienen cumpliendo todas las cosas que nos propusimos. Creo que a los clubes no se les fue fácil, pero gracias a Dios hoy el básquet en Tucumán se está jugando y eso es muy valedero.»

Avellaneda Central: (de izquierda a derecha) Arriba: Luis Lencina, Lucas Cortina, Ulises Contar, Luis Argañaraz, Facundo De Angelis y Luciano Pérez Laurenti. Abajo: Walter Gonzalez Raffo, Tomás Moyano, Lucas Cortina, Fabrizzio Zancarini, Daniel Flores y José Ojeda. /Foto de Edgardo Guzmán

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