LA OTRA MIRADA: Dineros públicos lanzados al cesto

Quería compartir esta nota que habla del basquet de liga en argentina, escrita por Alejandro Casar González del diario: Crítica de la Argentina de fecha 02.10.2008, después de leerla saque cada uno su propia conclusión:

El 50% de los equipos de la liga de básquet se sostiene con fondos estatales

Dineros públicos lanzados al cesto:

Los gobiernos provinciales y municipales hacen posible con sus auspicios la realización del campeonato nacional. En promedio, cada uno de los dieciséis clubes que lo disputan maneja un presupuesto de un millón de dólares.

Si el fútbol es el deporte más popular, el básquet enarbola la bandera del federalismo. De Santiago del Estero a Chubut, ocho provincias y la Capital Federal aportan representantes a la Liga Nacional. La competencia, que comenzó anoche con el partido entre Atenas de Córdoba y Libertad de Sunchales, en Formosa, tiene un ADN distinto al de todas las anteriores: la millonaria inversión publicitaria de los diferentes gobiernos provinciales y municipalidades. El 50% de los equipos de la liga de Básquet se sostiene con fondos estatales.

En promedio, los clubes que disputan la Liga Nacional tienen un presupuesto de alrededor de 3,5 millones de pesos, más de un millón de dólares. Ese dinero, en algunos casos, es aportado en su totalidad por las administraciones públicas. Quimsa, de Santiago del Estero, llegó al subcampeonato el año pasado propulsado por el caudal de billetes que repartió el gobernador Gerardo Zamora. Para esta nueva temporada, el equipo redobló la apuesta y se armó para pelear la Liga Sudamericana, la primera excursión internacional de su historia.

“El gobierno sabe que la inversión que hace en Quimsa reditúa en votos”, dicen en la fusión santiagueña. “Cuando juega el equipo se juntan 5 mil personas, que se distraen. Afuera del estadio, los restaurantes trabajan a destajo, igual que los empleados de seguridad y los estacioneros”, agregan. La administración Zamora –un entusiasta del deporte– cubriría alrededor del 80 por ciento del presupuesto del club. Su camiseta parece una página de clasificados andante: Banco de Santiago del Estero, Gobierno de la Provincia, Tarjeta Sol y UPCN son sus patrocinadores.

El ascenso a la Liga Nacional de Olímpico de La Banda, otro equipo santiagueño, le significó a Quimsa algo más que un enemigo deportivo. A la hora de golpear las puertas de la casa de gobierno en busca de recursos, Olímpico intentó equipararse con Quimsa. “Primero ganen. Después vemos”, les dijeron a sus dirigentes. De todas maneras, la provincia colaboraría con buena parte del presupuesto del equipo recién promovido.

Algo parecido sucede con Regatas de Corrientes, campeón de la última Liga Sudamericana. Aguas de Corrientes y Lotería Correntina son históricos auspiciantes del club. Y hace rato –desde 2004– que en la provincia gobernada por Arturo Colombi el básquet es una cuestión de Estado. El apoyo de la administración provincial es la razón por la que el club pudo darse el lujo de fichar a un olímpico en Pekín –Federico Kammerichs, quien regresa al país– y retener al base bahiense Alejandro Montecchia.

Atenas, reciente ganador de la Copa Argentina y gran candidato a llevarse la Liga Nacional, luce en su elástica los logos del Banco y de los Casinos de la provincia mediterránea. Gracias a los buenos oficios de Felipe Lábaque –padre de Bruno, el base del equipo–, presidente del club, Atenas consiguió el apoyo de la administración de Juan Schiaretti. Con gastos proyectados por casi cinco millones de pesos –la inversión más importante de la liga–, Lábaque se decidió a pagarle más de medio millón a Leonardo Gutiérrez –el jugador más valioso (MVP) de la temporada pasada– y una cifra similar a Rubén Magnano, el entrenador que gestó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos del 2004.

En Bahía Blanca, que se jacta de ser la “capital del básquet argentino”, sucedió algo inusual: la municipalidad local instrumentó un salvataje financiero para el único club de la ciudad que permanece en la elite del básquet, Estudiantes. A cambio, le exigió que se cambiara el nombre. A partir de esta temporada, el equipo se llamará Bahía Blanca-Estudiantes.

A Independiente de Neuquén jamás le hubiera sucedido algo similar. Su presidente, Gastón Sobisch, tenía ganado de por vida el apoyo estatal. En la casa de gobierno, quien apoyaba al equipo con billetes era su padre, Jorge, gobernador de la provincia. El chorro se cortó en diciembre, cuando asumió Jorge Sapag.

FUENTE: CRITICA DE LA ARGENTINA

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